El clic se ha tragado al CD y, por supuesto, a la libreta. Y los exabytes han hecho lo propio con los gigas. La recopilación y almacenamiento de datos mutan sin parar para adaptarse a un auténtico alud que no se había previsto. El sinfín de informaciones que el mundo genera cada día requiere nuevos contendores, que los países anglosajones encarrilaron hace un par de años. Ahora se suma el resto de Europa y la emergente Asia. El Centre de Supercomputació de Catalunya (CESCA) ha organizado una jornada para debatir la cuestión.
Ànnia Monreal | 14 de diciembre de 2009