Hace ahora 12 años, más o menos, que se planteó la última gran sorpresa de la cosmología, la existencia de una fuerza repulsiva que acelera la expansión del Universo. El descubrimiento, que daba la razón a Einstein, fue bautizado más tarde con un nombre muy sonoro: energía oscura. Hay que decir "más o menos", porque esta indefinición es necesaria si no se quiere tomar partido en la polémica que desde hace unos años enfrenta a algunos miembros de los dos equipos que trabajaron en paralelo para confirmar su existencia.
Malén Ruiz de Elvira | 2 de marzo de 2010